
La alimentación saludable de un ser humano, ha de comenzar desde los primeros meses de vida. En ese momento, son los padres los que han de prestar una atención adecuada y preocuparse por su alimentación.
El control de los adultos es fundamental a la hora de prevenir la obesidad infantil. Para eso es necesario obedecer a algunas pautas alimenticias, considerando que los primeros años de vida de un niño son cruciales en su educación:
- a los bebés no hay que darles el pecho totalmente según la demanda que presente; desde el principio se debe enseñarles a alimentarse bien y a su momento debido.
- cuando el bebé llora no se debe ofrecerle el pecho así, a la primera, sin antes detectar la causa del llanto y intentar calmarle. El dar el pecho, de forma indiscriminada, puede llevar a que el bebé, cuando sea mayor, recurra a la comida cuando sufra algún malestar.
- seguir las dietas alimenticias que pasará el pediatra al bebé, mes a mes. Es decir, respetando e introduciendo los alimentos según la edad que tenga el niño. Es un buen medio de prevención.
- cuidar para que los niños no salten las comidas, organizando una rutina de comida y siendo constante.
- preparar las comidas con ingredientes frescos y naturales, siempre que puedas
ofrecer una alimentación variada en carnes, harinas, verduras, frutas etc.
- ofrecer muchos líquidos a los niños especialmente en temporadas de mucho calor y después de que practique ejercicios físicos. El agua es una buena fuente y un fluido que no tiene calorías.
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